FUNDA AMOR no nació en una oficina ni en un escritorio. Nació en una calle del barrio Mojica, en el oriente de Santiago de Cali, entre olla comunitaria, sillas prestadas y conversaciones sobre lo que le hacía falta al barrio.
Somos una fundación sin ánimo de lucro dedicada al desarrollo social integral: la salud física y emocional, la educación, la cultura y la dignidad de las comunidades afrodescendientes, indígenas, raizales, palenqueras y migrantes que hacen parte de este territorio.
Creemos en algo sencillo y difícil a la vez: que el cuidado se practica, no se declara.
Por eso nuestro trabajo se mide en platos servidos, tareas acompañadas, mercados entregados y personas que vuelven a sentirse parte de algo.
Ese día, siete personas del barrio firmaron el acta que dio vida a la Fundación FUNDA AMOR. No tenían sede ni presupuesto: tenían el conocimiento profundo de su comunidad y la convicción de que nadie iba a venir de afuera a resolver lo que ellas mismas podían empezar a transformar.

Acciones pequeñas y constantes que, juntas, sostienen a un barrio entero.

En la calle 80 y en la 89 del barrio Mojica 1, la olla comunitaria se volvió excusa para hablar, escucharnos y reconocernos como vecinos. De ahí nació todo lo demás.

Cada plato entregado en la calle es un recordatorio de que nadie sobra. Servimos con dignidad, sin preguntas ni condiciones.

Acompañamos a los niños y niñas del barrio con sus tareas y su lectura, para que la escuela no se les vuelva una puerta cerrada.

Diciembre en Mojica se llena de villancicos, buñuelos y risas. Nueve noches donde la infancia vuelve a ser el centro del barrio.

Apoyamos con mercado a las mujeres que sostienen solas a sus familias, porque su esfuerzo diario merece respaldo concreto.
Seguimos siendo las mismas manos del primer sancocho, solo que ahora somos muchas más.